Conversaciones

 

Dlocal compartió la conversación para este número con el Dr. Juan Manuel Abal Medina, docente de nuestra Universidad y Secretario de Gestión Pública de la Nación, quien respondió a nuestras inquietudes acerca de una temática actual: el lugar que ocupan los partidos políticos en las sociedades latinoamericanas.

- ¿Cuáles son las transformaciones más sustantivas ocurridas en los últimos años en los sistemas de partidos latinoamericanos?

- No podemos hablar de tendencias uniformes. En algunos casos, como es sabido, el sistema partidario explotó. Venezuela es el caso más característico, tal vez porque durante décadas había sido el ejemplo de estabilidad bipartidista. Al descomponerse el viejo sistema partidario ha surgido un liderazgo personal muy fuerte como el de Hugo Chávez, que ya lleva más de una década, pero no está claro si hay alguna tendencia clara de la dinámica partidaria hacia el futuro. En otros casos, como la Argentina, pareció que el sistema iba a explotar y efectivamente se debilitó enormemente, pero la persistencia del Justicialismo impidió un desenlace como el venezolano. El sistema está menos institucionalizado que antes, pero se evitó una descomposición total de los patrones de competencia. En países como Brasil, Chile o Uruguay la tendencia parece haber sido la consolidación de las pautas de competencia partidarias, pudiendo haber alternancia de los partidos en el gobierno pero sin que se modifiquen los ejes centrales del sistema de partidos. En algunos países andinos, la activación de sectores indígenas ha modificado totalmente la dinámica partidaria, alterando por ejemplo las líneas de clivaje que dividen a las fuerzas políticas. Por lo tanto, creo que cada realidad nacional presenta sus características particulares.


- ¿Qué rol ocupan en la actualidad los partidos políticos? ¿Qué diferencias pueden observarse entre los distintos países de la región?

- Nuevamente encontramos diferencias importantes. En algunos países, como Uruguay, es imposible pensar la vida política sin el protagonismo de partidos que conservan gran arraigo social y una vida interna orgánica e institucionalizada. En otros países predominan los liderazgos personales, como seguramente observaremos en la próxima elección presidencial peruana: invito a los lectores a tratar de recordar siquiera el nombre de los partidos que postulan a Luis Castañeda, Keiko Fujimori, Alejandro Toledo o Jaime Bayly. En la mayoría de los países la situación es más intermedia: los partidos son más que "sellos de goma" pero a la vez son muy dependientes de la popularidad de sus líderes para tener presencia en la sociedad. Si aplicamos una mirada de más largo plazo, y recordamos muchos análisis de los años '80 y '90 que postulaban prácticamente el fin de los partidos políticos y su reemplazo por agencias electorales al servicio de uno u otro candidato, creo que los partidos han mostrado su capacidad de resistir a las transformaciones económicas, sociales y tecnológicas, e incluso a crisis económicas muy severas. Eso no implica, de todas maneras, que los partidos latinoamericanos efectivamente cumplan con varias de las "funciones" básicas que la teoría clásica les asignaba (canalizar y agregar intereses sociales, formar cuadros gubernamentales, construir mayorías electorales y legislativas), una tarea que en muchos países es aún lejana.


- En la República Argentina, en diciembre se aprobó una ley que modifica el sistema electoral y de partidos ¿cómo vincularías los procesos de reforma política con el desarrollo de la región?

- La reforma política en la Argentina no ha sido un fenómeno aislado, y de hecho recoge medidas que distintos países han venido implementando en los últimos años. La utilización de primarias abiertas y simultáneas sigue el modelo uruguayo, y la supresión de la inversión privada en medios audiovisuales ya se aplica en países como Chile, Brasil y México. La experiencia comparada nos ha indicado que la participación, la transparencia y la equidad en la competencia política se fortalecen con dichas medidas. En ese sentido, creo que hay un interesante fenómeno de aprendizaje al interior de la propia región, sin necesidad de comprar reformas "enlatadas" desde los países centrales como en épocas pasadas. De hecho, en la reforma argentina hubo una valiosa cooperación con autoridades electorales mexicanas, siendo éste un ejemplo más del notable crecimiento de los procesos de integración regional en los últimos años.

Muchas gracias Juan Manuel por tu participación en Dlocal.

 

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