Diversidad cultural e identidad. La contribución del Movimiento de Trabajadores Desocupados de La Matanza en procesos de desarrollo desde lo local. Barrio La Juanita, 1995 – 2005*.

Por WALTER HEUMANN**

*El presente artículo es una síntesis de uno de los capítulos de la tesina elaborada en el marco de la Carrera de Especialización "Desarrollo Local en Regiones Urbanas" - Instituto del Conurbano - Universidad Nacional de General Sarmiento, entre los años 2006 y 2008.
INTRODUCCIÓN
Analizar el Movimiento de Trabajadores Desocupados de la Matanza (en adelante, MTD – LM) resulta un interesante ejemplo de movimiento contracultural desde lo local. Hallar organizaciones sustentables en el tiempo, que compartan sus aprendizajes, que transformen territorios, culturas, organizaciones y modos de hacer y pensar, no resulta sencillo de encontrar.

EL MTD – LM es una organización que desde el conurbano bonaerense ha comenzado a transformar una situación de precariedad. Son personas que demuestran el poder de la organización para cambiar situaciones injustas. Desocupados, vecinos y vecinas, jóvenes, personas comunes, que están demostrando que no se acostumbran al sufrimiento. Que no aceptan que el acontecer diario sea una circunstancia ajena y se replantean constantemente cómo vivir dignamente. Son quienes en un lugar abandonado y pobre, demuestran que no todo es lo mismo.

El MTD – LM experimenta, busca cambios. Encuentra que con otros es posible construir un nosotros comprometido para transformar una cotidianidad devastadora y hegemónica. Son creativos, innovan, se asocian con personajes impensables, distintos y diversos. Pasan del piquete a la radio, a la elaboración del pan para La Juanita, a la producción de ropa para exportación, a la organización comunitaria, a formar una escuela.

Traspasan los límites de su barrio, de su provincia de su país. Llegan a universidades europeas a contar su experiencia, generan su propia editorial, sistematizan sus prácticas en libros y documentales que recorren el mundo.

Fuentes de información
Como fuente de información principal se utilizaron tres libros publicados por MTD Editora . En ellos el MTD – LM escribe su historia y la del Barrio La Juanita. También los estudiantes, investigadores, profesionales, integrantes de otras organizaciones y movimientos, van relatando sus perspectivaspues fueron invitados a escribir sobre esta experiencia. Otro material que terminó de confirmar la certeza de trabajar con el MTD son seis entrevistas en profundidad realizadas desde el programa de radio "Otro Intento" emitido por FM – La Tribu entre los años 2001 y 2004 a Toty Flores y Soledad Bordegaray, referentes del MTD - LM.

Contextualización
Esta organización surgió en un contexto donde los países latinoamericanos se encontraban ejecutando políticas diseñadas por organismos internacionales como el BM y el FMI. En la Argentina desde 1989, se dio comienzo a un período de reformas estructurales que incluían: achicamiento de los estados para generar déficits cero, desregulación de la economía, privatización de servicios públicos, descentralización y desconcentración sin recursos ni capacidades a niveles inferiores de gobierno, como aspectos más sobresalientes (Cravacuore 2007, Rofman 2006). Al mismo tiempo la globalización tecnológica, financiera y cultural, continuaba fortaleciendo a unos pocos poderosos frente a una mayoría desprotegida y sin acceso a recursos que les permitan decidir por ellos mismos su forma de vivir.

En 1995, surgieron distintas formas de resistencia a la precarización laboral y al aumento de la pobreza, indigencia, y al deterioro general de las condiciones de vida. Nacieron, como una de sus manifestaciones, y como contrapartida a esta crisis, los Movimientos de Trabajadores Desocupados (MTDs).

Se conjugó también un momento de auge de organizaciones sociales con muy diversas ideologías, formas de intervención, áreas de trabajo e intereses (GADIS 1989; Bombarolo 1992, CENOC 2006) que adquirieron mayor visibilidad pública y comenzaron a ser consideradas como actores relevantes a partir del retorno de la democracia en 1983 y bajo el impulso de organizaciones de DDHH.

Justificación del problema de investigación y objetivos
El trabajo busca indagar las limitaciones y potencialidades existentes en el Barrio La Juanita para el desarrollo local aportando elementos que puedan contribuir a mejorar el proceso iniciado por los propios habitantes del barrio. El estudio pretende analizar cómo una organización de desocupados alcanza tan significativa trascendencia e impacto en un lapso de 10 años (1995 – 2005) transformándose sistemáticamente a partir de la experiencia que van acumulando, logrando pasar a ser un agente de transformación, promoción y desarrollo del Barrio La Juanita.

DIVERSIDAD CULTURAL E IDENTIDAD

Hay una dimensión que habitualmente es considerada secundaria en el análisis de los procesos sociales. Se la considera una dimensión más a tener en cuenta muchas veces denominándola "la socio – cultural". Aldo Ameigeiras es uno de los investigadores que rescata esta dimensión, y fundamenta su importancia a partir del fracaso de procesos e intervenciones que no logran interpelar acertadamente lo que ocurre en cada sociedad. Por ello, plantea que todos los grupos y sociedades humanas tienen cultura y capacidad de generar un "domicilio existencial" de hacer, de sentir, de pensar, de gozar (Ameigeiras, 2008: 62).

Es un lugar común en las ciencias sociales y en las políticas sociales públicas y privadas, no contar con el tiempo suficiente ni la capacidad para escuchar e interpretar las necesidades y perspectivas de quienes van a ser beneficiados (o perjudicados) por estas acciones. Es por ello que en la construcción de este marco teórico se da prioridad a la singularidad de los seres humanos como hacedores de cultura. Cultura entendida como el modo de vida de un pueblo, que se explicita en una trama de significados compartidos y de prácticas sociales y simbólicas generadas históricas y socialmente (Ameigeiras, 2008: 12).

Ocurre algo similar con la identidad. No es común considerarla, a pesar que contempla la esencia de las personas. Las identidades van cambiando en cada época histórica. El trabajo asalariado ocupó un importantísimo rol cuando era la forma en que la gente se integraba a la sociedad. Con la flexibilización y precarización laboral para la mayoría, y de la mano de las políticas neoliberales, las identidades entraron en crisis y las personas en búsquedas de nuevas pertenencias y formas de integrarse.

Siguiendo a Francisco Suarez (2007), la identidad se construye en la dialéctica de la mismidad y la alteridad. Es una categoría que remite al nosotros y a los otros, creando unidades de sentido que refieren a la singularidad de determinado grupo. La identidad se construye en procesos de interacción entre individuos y grupos que están históricamente situados, y que en su interrelación constituyen significados que demarcan sentido sobre lo propio y lo ajeno.

Plantea que los sentidos son campos de disputas, negociación, acuerdos, disensos, a los que distintos actores sociales concurren con el poder que los asiste. Los sectores hegemónicos tienen un protagonismo central, aunque no único, en la asignación y distribución de identidades. La identidad se expresa al comunicarse, narrarse, escenificarse, de esta manera sus atributos adquieren singularidad y contigüidad. Cada época histórica demanda a los sujetos identidades particulares.

En estas grandes categorías explicativas se destaca un proceso cultural de globalización que atraviesa al planeta. Mucho se ha reflexionado sobre este tema, por lo que solo se recordará la significativa revolución tecnológica que permite un salto cualitativo en conectividad entre las personas que se encuentran en cualquier parte del mundo y, como otro de sus elementos centrales, que el capital financiero ha logrado imponerse por sobre los estados, adquiriendo niveles de poder impensables apenas años atrás.

Pero la globalización con todos sus importantes avances para la humanidad tiene predominantemente un perfil neoliberal que prima y organiza el mundo dejando de lado a la mayoría de las personas de sus grandes descubrimientos y posibilidades. Existe consenso en plantear que en paralelo a este mega proceso, también se van generando ciertos intersticios, crisis y problemas que movilizan y mantienen alerta a quienes no pueden acceder a los beneficios globales y no quieren contribuir a que se siga profundizando la brecha.

Es frecuente también la desvalorización de ciertas culturas denominadas populares (Barbero 1999). Se considera que carecen de valor e importancia acrecentando así la mirada occidental etnocentrista. Pero cada cultura es distinta. Boivin (1998: 13) plantea que todas las culturas son diferentes entre sí, pero al mismo tiempo son equivalentes, tienen el mismo valor, por lo que son entonces diversas.

La globalización, vista desde una perspectiva de oportunidad, contribuye a vincular las diversas culturas, permite conectar distintas experiencias entre sí y facilita procesos impensados a partir de las nuevas tecnologías de información y comunicación y del acercamiento de las distancias.

Lo diverso, lo distinto, el otro, no necesariamente tiene que ser opuesto a lo de uno, o al nosotros. En este vínculo, hay una riqueza y un potencial a explorar. Mance (2006: 330) expone "que en las tres últimas décadas vemos surgir entre los sectores populares de la sociedad civil de diversos países, numerosos movimientos populares de resistencia y de lucha por la liberación que pasan a integrarse internacionalmente en redes y forums y construyen alternativas en la perspectiva de generar una globalización solidaria asociada al avance del diálogo intercultural entre pueblos, naciones, estados, movimientos y redes sociales".

Esta concepción nos acerca a lo desconocido. Y lo desconocido, como lo nuevo, nos genera incertidumbre, temor y muchas veces nos paraliza y aleja. Si podemos cruzar esta frontera nos acercamos como propone Ameigeiras (1999: 392) a una sociedad donde avanzar en torno a un aprendizaje y práctica de la interculturalidad, que posibilite no sólo el reconocimiento de la diversidad y la valorización de los aportes culturales marginados, sino fundamentalmente el ejercicio de una perspectiva dialógica y respetuosa de lo diferente.

ANÁLISIS

En La Juanita, un grupo de desocupados se redescubrió a sí mismo. Sus integrantes transitaron de la pobreza, a la organización social - comunitaria y autogestionada. Pasaron del aislamiento, la falta de trabajo, comida, salud y educación a lograr una vida digna y a defender sus derechos.

No lo hicieron solos. Una de las características principales de este proceso fue el asociarse con otros. Estos otros son muchos, diversos e inesperados vínculos, poco frecuentes en los movimientos sociales de este tipo en la Argentina.

Uno de los hitos fundantes, tal vez más importante, lo relatan ellos mismos: "Corría el año 1995 [...] La marcha de los jueves alrededor de la pirámide de la Plaza de Mayo será un símbolo para el mundo sobre la historia reciente de esta Argentina desgarradoramente injusta, totalitaria y excluyente. Cuando en el MTD nos dimos cuenta de que estábamos solos, muy solos, allí fuimos a buscar refugio. Y las Madres nos cobijaron " (Flores, 2006: 23).

Aquí tal vez, sin darse cuenta, comienzan su búsqueda. Salen del barrio, de la cotidianidad, de los iguales, para conocer a otros. Para experimentar, identificarse, diferenciarse, reconstruirse y nuevamente encontrarse. Encontrarse ellos mismos y con otros, en distintos momentos.

Toty Flores comenta: "Tras la aparición de los planes trabajar y nuestro rechazo a recibirlos para no entrar en la lógica clientelar, hicimos el recorrido de ser muchos a quedar muy pocos. Creemos que la pertenencia a una organización debe ser conciente y no forzada" (Patric, 2006: 120). En esta afirmación, se presentan más rasgos de su cultura e identidad. Pasan del campo de las ideas al de la práctica asumiendo los costos de esta decisión. Son concientes de lo que se gana y lo que se pierde optando por determinadas decisiones y las asumen, y esta es otra de las dimensiones que incorporan a su cultura.

Su participación en el Primer Foro Social Mundial, realizado en Porto Alegre, Brasil, fue otro acontecimiento que marcó la vida de este movimiento. "... nos dimos cuenta también de que otro mundo era posible si actuábamos buscando la solución de los problemas, asociándonos con otros. No cayendo en la trampa de buscar solamente a otros iguales para repetir lo que ya se estaba haciendo, sino transitar el duro camino de la tolerancia hacia lo distinto. Allí comenzamos a pensar que la diferencia no debe ser un obstáculo, sino una práctica y un tránsito que potencia las posibilidades: " (Flores, 2006: 29).

Este "duro camino de la tolerancia hacia lo distinto", es otro elemento que los singulariza y les hace dar un salto cualitativo que los obliga a comenzar a diseñar sus objetivos y estrategias, sus límites y posibilidades, sus grados de negociación y flexibilidad. Este camino de apertura y asociatividad podría haber sido corto y rápidamente ser cooptados por otros más poderosos y con mayores recursos. Pero en este recorrido, el respeto a su cultura e identidad no fue olvidado ni negociado, siendo uno de los motivos por los cuales en estos diez años lograron cada vez fortalecerse más.

Otro elemento clave de su historia es que buscaron romper con la "cultura de la dominación y el asistencialismo" como ellos definen. Se diferencian, arman emprendimientos productivos autogestionados, asumen riesgos, reflexionan colectivamente e invitan a sus amigos para que los capaciten, para debatir, para pensar alternativas.

Parte de estos conceptos los trabajan en el segundo libro de MTD Editora, "De la culpa a la autogestión". Analizan otro rasgo de su identidad. No son desocupados por elección propia, no son culpables de su situación, y rehacen su identidad de "culpables" a "autogestionadores de su propio destino", de desocupados a emprendedores sin culpa.

Descubren el valor de la diferencia: "Dos mundos absolutamente distintos son capaces de encontrarse cuando el objetivo en la vida de estas personas está determinado por valores éticos y morales, que van más allá de los buenos o malos negocios, de las mejores o peores oportunidades para posicionar sus productos. El éxito de los procesos asociativos como éste, estará presente cada vez, que sus actores se jueguen por el otro, y cuando la confianza en el otro sea la argamasa que une aquello que hasta ese momento estaba desunido". Flores (2006: 48).

La relación con otros permite no sólo resignificar constantemente la identidad del MTD sino también, a su paso, la de esos otros con los cuales se van relacionando. Cuenta Carlos March, Director ejecutivo de la Fundación Poder Ciudadano, que cuando él estaba hablando de microemprendimientos productivos lo interrumpen y lo corrigen "la cooperativa no desarrolla microemprendimientos sino emprendimientos productivos, porque al denominarlos microemprendimientos estaríamos poniéndole un limite a su desarrollo" (March, 2006: 101). A partir de allí, en la Fundación Poder Ciudadano dejaron de hablar de microemprendimientos.

CONCLUSIONES

El análisis realizado del MTD – LM muestra cómo de manera innovadora y asociativa es posible contribuir a la generación de procesos de desarrollo desde lo local.

El MTD – LM es un actor clave y con iniciativa. Una sola organización no puede hacer desarrollo local ya que se trata necesariamente de un proceso complejo, multiactoral y que requiere de ciertas condiciones básicas (que varían según el territorio), de un proyecto compartido a futuro, y apoyo gubernamental entre otros elementos centrales.

El contexto que cumpla con todas las condiciones adecuadas para hacer desarrollo desde lo local no existe y tampoco hay fórmulas para construirlo.

Hay organizaciones que no se quedan esperando que el Estado en cualquiera de sus niveles o programas resuelva sus urgentes problemas. Entre estas, hay algunas comunitarias, territoriales y que se encuentran directamente implicadas en las problemáticas porque sus propias vidas ocurren ahí. Son organizaciones que se sienten parte del lugar y que se juegan completamente porque esa es su opción. Por más que las "condiciones" para el cambio no estén dadas, insisten en generarlas y se vuelven los protagonistas del cambio. Esta es la situación en La Juanita, La Matanza. Un territorio en el cual la gente se organizó y logró mejorar su vida.

La cultura y metodología asociativa que aplica el MTD – LM, ha logrado transmitir y generar compromisos en organizaciones y personas sumamente diversas de distintas partes de Argentina y el mundo. La red creada por el MTD – LM sigue en construcción y va logrando fortalecerse y enriquecerse, pudiendo asumir cada vez mayores responsabilidades y compromisos.

Su asociación con empresas, fundaciones, organismos internacionales y universidades, acercó al territorio aquello que estaba alejado. El recorrido y las etapas transitadas; la experiencia en la generación de consensos y articulaciones sobre los problemas y proyectos que los afectan, su poder de convocatoria, credibilidad y el respeto que se han ganado, los posiciona como una organización productora de desarrollo y valorada por sus pares.

Sus ejes de acción enfocados en la generación de trabajo a partir de emprendimientos productivos colectivos como la panadería, el taller de serigrafía, el diseño y exportación de ropa, y la recuperación de los medios de producción simbólicos a partir de la editorial, sus publicaciones, programas de radio, boletines, la educación de niños/as en el Jardín, y talleres, actividades y reuniones en el CEFOCC, son dos dimensiones centrales del desarrollo al que están fortaleciendo.

Retrospectivamente, se puede conjeturar que en sus primeros cinco años, el MTD armó las bases del movimiento para permitirse luego desde la convicción de sus ideas y objetivos, asociarse con otros para mejorar La Juanita. A medida que esto ocurría, el MTD logró no sólo ocuparse de su barrio, sino también comenzó a articularse con problemas de otros barrios y a asumir además de su enfoque territorial, otro temático, ampliando sus perspectivas con el cooperativismo, autogestión, economía social, derechos humanos, derechos ciudadanos, arte y transformación social, entre otros.

El MTD – LM genera cambios y trabaja en la reconstrucción de los lazos sociales fragmentados por el neoliberalismo y en el fortalecimiento de la identidad local de La Juanita. La potencia de las acciones de este movimiento es insospechada. Cada uno de sus logros es cualitativamente mejor año tras año y los objetivos que se plantean son cada vez más ambiciosos.

Puede que sea poco. Depende de cómo se lo analice. El MTD – LM construye su propia cultura con sus formas de ser, hacer y pensar. Podrían haber cambiado, podrían haber dejado de ser autónomos, pero por el contrario, reforzaron sus ideas y el bienestar colectivo por sobre cada uno de ellos.

El MTD – LM contribuye en la suma y unión de las distintas partes necesarias para producir desarrollo. No alcanza, no es suficiente, mucho es lo que falta hacer; pero La Juanita existe y procesos con algunas características similares a este también están sucediendo en otros lugares. Esta organización es un ejemplo de cómo se puede ir fortaleciendo la trama organizacional e institucional de un territorio, ampliar el interés por el mismo, y trabajar en generar una masa crítica de apoyo para la transformación social y un desarrollo desde lo local, genuino, participativo, sustentable, integral y que beneficie la vida real de la gente.

Resulta evidente que hay un dificultoso camino a seguir recorriendo para poder hablar de desarrollo local en La Matanza, pero ese camino ya ha comenzado.

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* * Investigador Adscripto Instituto de Desarrollo Humano - UNGS. Lic en Organización y Dirección Institucional UNSAM.
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